miércoles, 18 de marzo de 2015

DÓNUTS O ROSQUILLAS EN DONUTERA

Los orígenes del dónut son variados y poco claros. Probablemente la rosquilla que conocemos hoy en día sea una evolución de un bollo aparecido durante la Edad Media en el norte de Europa. Los historiadores coinciden en que su antecesor lo encontramos en la Holanda del siglo XVI, donde tradicionalmente se elaboraba un dulce con pasta azucarada que posteriormente se freía en manteca de cerdo. La costumbre de realizar estos bollos se trasladó a América del Norte gracias a los colonos holandeses, convirtiéndose en un producto muy popular en la ciudad de Nueva Ámsterdam (asentamiento fortificado neerlandés del siglo XVII, y que se convertiría posteriormente en la ciudad de Nueva York). No obstante, debido a su forma este tipo de bollo resultaba bastante indigesto ya que la masa no quedaba cocida de forma uniforme, quedando la parte central bastante cruda. Para solucionar ese pequeño inconveniente, las amas de casa y panaderos de la época empezaron a añadir en el centro"poco hecho"un puñadito de nueces para mejorar su sabor. A partir de la incorporación de ese fruto seco a la masa, los colonos empezarían a llamarlo "dough nut" o "pasta de nueces".

La solución a este problema llegó en el año 1847 de la mano de un joven marinero llamado Hanson Gregory (1832-1921) quien cansado de comprobar que el centro siempre quedaba poco hecho, optó por hacer un agujero con la tapa de un pimentero en el centro del buñuelo, solucionando de forma definitiva el problema y apareciendo por primera vez el dulce con forma de rosquilla. Como curiosidad comentar que en la ciudad de Rockport (estado de Maine) existe una placa de bronce que recuerda este hecho.



                                 HISTORIA DE LOS DÓNUTS


Cuando en 1917 Estados Unidos se unió a las fuerzas aliadas para combatir a Alemania durante la Primera Guerra Mundial, organizaciones de socorro y asistencia social formada por civiles como el Ejército de Salvación y otras organizaciones benéficas siguieron a los soldados de infantería a los campos embarrados del norte de Francia. Había estado lloviendo de manera constante durante 36 días seguidos y todo el terreno estaba completamente encharcado.Uno de los primeros puestos fue en Montiers-Sur-Saulx, la depresión se cernía sobre toda la zona como una gran manta pesada. Unos 250 voluntarios del Ejército de Salvación prestaron asistencia a los soldados que combatían en el frente.Hombres y mujeres montaron cantinas y centros sociales "cabañas" donde empezaron a servir a los soldados. Habían recibido formación en enfermería, establecieron un servicio de mensajería donde escribían cartas para los heridos y les proporcionaban material de escritura y sellos. Asistían a los heridos, portaban el agua y les hacían arreglos en la ropa.

A medida que los jóvenes soldados se enfrentaban al peligro físico y emocional era cada vez más necesario proporcionarles algún impulso a sus espíritus. Después de un mes empapados en las trincheras, las damas creyeron que los soldados necesitaban "comida casera" para levantar el ánimo. La alférez del Ejército de Salvación Helen Purviance tuvo la brillante idea de elaborar con ingredientes limitados un dulce que llevase algo de consuelo a los soldados y que les recordase a su hogar.
Helen Purviance
De acuerdo a los registros del ejército, el honor de freir la primera rosquilla recayó en Purviance, convirtiéndose en la primera "dougnhut girl" del Ejército de Salvación.Resultó ser la primera de muchas. Muy pronto todas las mujeres llamadas, estaban haciendo dónuts por miles.




La primera masa se amasó y estiró con las manos, pero pronto Purviance empezó a utilizar una botella de vino a modo de rodillo. Como no tenían cortador de dónuts, las dos jovencitas usaban un cuchillo para cortar la masa en tiras que luego unían por los extremos par darles forma de rosquilla. Utilizaban una pequeña estufa redonda que era tan baja que tenían que ponerse  de rodillas para freir los 8 buñuelos de una sóla vez. Con frecuencia los dónuts se freían en aceite dentro de los cascos de acero de los soldados.

Pronto el aroma tentador de las frituras atrajo a los nostálgicos chicos que poco a poco formaron una larga cola ante la "cabaña". De pie, en el barro y bajo la lluvia, esperaron pacientemente su turno. Aunque las chicas trabajaron hasta altas horas de la noche, sólo pudieron servir 150 donas el primer día. Al día siguiente ese número se duplicó, tiempo después y con los medios apropiados para ese trabajo, llegaron a freir entre 2500 y 9000 rosquillas diarias. Estas jovencitas junto con las militares eran las únicas mujeres a las que se le permitía visitar las líneas del frente. Estas voluntarias se ganaron el apodo de "Doughnut Lassies" y "Doughnut girls".

En una entrevista  a Helen Purviance, publicada el 7 de mayo de 1976, recuerda: "Habíamos hecho 150 donas y debería haber visto usted sus caras. El primer soldado de la cola, dijo "Oh, muchachos, si esto es la guerra, dejad que continúe". " Más tarde fuimos capaces de llegar a hacer hasta 800 donas diarias. Las primeras no se parecían mucho a las actuales porque no teníamos el cortador de dónuts".
Cuando estas primeras donas se volvieron tan populares, Helen cogió una lata vacía de leche evaporada y un tubo vacío de crema de afeitar y se los llevó al herrero del pueblo. "Él no hablaba inglés y yo no hablaba francés, pero de alguna manera me las arreglé para conseguir que entendiese que yo quería esas dos cosas clavadas en un pequeño bloque de madera. Ese artilugio fue nuestro primer cortador de dónuts hasta que nos enviaron uno de verdad desde los Estados Unidos.
Después de un mes empapados en las trincheras, las damas creyeron que los soldados necesitaban "comida casera" para levantar el ánimo. Servimos mucho chocolate caliente a los hombres. "Era algo que podíamos comprar a los franceses". En cuanto a los dónuts, ella dice:"Yo siempre he dicho que los dónuts se dieron a conocer en 1847, pero sí creo que cuando  fueron realmente tenidos en cuenta, fue el 19 de octubre de 1917".

A medida que el conflicto se prolongaba, los pasteles y dónuts dispensados por el Ejército de Salvación se multiplicaron a la vez que contribuían a levantar la moral de los chicos. A pesar de la escasez en la guerra, el alto mando estadounidense se aseguró de que no faltasen ni harina ni manteca para que los dónuts no faltasen. Las jovencitas con sus dónuts se convirtieron en la mejor tarjeta de presentación de la Organización. Una simple rosquilla se convirtió en un símbolo de todo lo que el Ejército de Salvación estaba haciendo por aliviar las penurias de los soldados. en primera línea.

A través de las historias de los corresponsales de guerra y las cartas de los soldados agradecidos, la historia de estas mujeres que habían trabajado tan duro y que habían cuidado "como una madre" a los muchachos, llegó a los Estados Unidos. El escepticismo con el que el Ejército de Salvación había sido recibido en un principio, pronto se desvaneció, llegando a ser la Organización más popular entre las tropas. No sólo se ganó el afecto de los soldados de infantería sino también el respeto y la gratitud de toda una nación.

FUENTES:
puromarketing   
rosaspage
salarmychicago.org
salvationarmyusa
worldwar1


                                      DÓNUTS CON MÁQUINA
Hace unas semanas la empresa dimobasuministros tuvo el detalle de regalarme una máquina para hacer dónuts, creo que es una opción fantástica para hacer rosquillas con menos grasas y por lo tanto mucho  más saludables. Se hacen en un momento, y no manchamos casi nada. Me ha encantado y a mis chicos mucho más, no quedan con el mismo sabor que los dónuts, porque los originales se fríen en aceite, pero quedan con una textura bastante lograda y con un sabor muy rico. Si le hacéis un buen glaseado, triunfaréis. Estoy probando recetas y creo que las dos que publico hoy quedan bastante bien. Seguiré buscando hasta dar con el dónut perfecto.
Os dejo el enlace de la tienda por si os interesa: dimobasuministros.com
                                                     
                                                     INGREDIENTES
- 250 gr de harina
- 100 gr de azúcar
- 1/4 litro de leche
- 8 gr de azúcar vainillado. Utilizo los sobres de la marca Belbake del Lidl.
- 2 huevos
- 50 ml de aceite
- 1 cdta de levadura en polvo
- Una pizca de sal
- Azúcar glas al gusto y unas cdas de agua para hacer el glaseado. Procurad que os queda densa como la cola blanca.
- Una vez hechos los dónuts, los sumergimos en la glasa y los dejamos reposar encima de una rejilla. 

                                                      ELABORACIÓN
- En un cuenco, ponemos la harina, el azúcar, el sobre de azúcar vainillado y la sal. Mezclamos.
- Hacemos un agujero en medio de los ingredientes secos y añadimos la leche, los huevos y el aceite.
- Mezclamos todos los ingredientes hasta conseguir una mezcla homogénea.
- Ponemos a calentar la donutera y con una brocha o papel de cocina engrasamos bien con aceite todos los huecos y seguimos las instrucciones del fabricante.
- La mezcla nunca debe rebasar el hueco de la donutera, porque al cocer se desbordaría.

                                 DÓNUTS DE CHOCOLATE


                                                       INGREDIENTES
- 200 gr de harina
- 75 gr de cacao
- 75 gr de azúcar
- 1 cdta de levadura en polvo
- Un sobre de azúcar vainillado (8 gr)
- 60 ml de aceite
- 1 huevo
- 175 ml de buttermilk. Se prepara mezclando 175 ml de leche con una cda de vinagre o limón. Lo dejamos reposar unos minutos hasta que la leche se cuaje un poquito, lo removemos y ya estará listo para usar.
- Una pizca de sal
- Chocolate negro y azúcar glas

                                                 ELABORACIÓN

- En un cuenco, ponemos la harina, el azúcar, el cacao ,el sobre de azúcar vainillado y la sal. Mezclamos.
- Hacemos un agujero en medio de los ingredientes secos y añadimos el buttermilk, el huevo y el aceite.
- Mezclamos todos los ingredientes hasta conseguir una mezcla homogénea.
- Ponemos a calentar la donutera y con una brocha o papel de cocina engrasamos bien con aceite todos los huecos y seguimos las instrucciones del fabricante.
- La mezcla nunca debe rebasar el hueco de la donutera, porque al cocer se desbordaría.
- Para la cobertura, derrretimos chocolate negro (la cantidad que queráis) al baño María. Le añadimos azúcar glas al gusto. Mezclamos bien y sumergimos los dónuts en el glaseado. Los dejamos secar encima de una rejilla.

domingo, 14 de diciembre de 2014

ZUCCHINI BREAD - JOANNE WOODWARD


José Santos, pasó de ser un reconocido dentista a convertirse en restaurador de éxito y propietario de una serie de restaurantes en el Upper East Side de Manhattan.
Todo comenzó en 1962, cuando abrió The sign of the Dove (Símbolo de la Paloma) en la Tercera Avenida. El propio doctor diseñó su restaurante que pronto se hizo popular entre los neoyorquinos, atraidos por su elegante decoración en la que no faltaban las lámparas de gas, antiguedades, cristal veneciano, mesas dispuestas discretamente y preciosos adornos florales. Era uno de los restaurantes con más encanto de Nueva York y eso, a pesar de que la calidad de su menú no era demasiado bueno y de que el servicio de sus camareros dejaba mucho que desear. Sin embargo, el restaurante rápidamente se convirtió el destino preferido de los enamorados, convirtiéndose en el escenario de un sinfín de propuestas de matrimonio, fiestas de compromiso, día de San Valentín y cenas de aniversario.

También atrajo al restaurante a una clientela selecta; el mes de septiembre de 1965 fue el escenario de una fiesta organizada por Jacqueline Kennedy en honor del economista John Kenneth Galbraith, siendo una de sus primeras apariciones después del asesinato de su marido casi dos años antes.  Más tarde abriría los restaurantes Yellowfingers, Contrapunto y Arizona 206.

Para José Santos, el pan era casi una cuestión espiritual, desde que siendo un adolescente quedase embriagado por los olores de la primera panadería en la que trabajó.
La panadería Ecce Panis se construyó para abastecer a sus restaurantes y safisfacer las peticiones de pan que le hacía la gente.

En 1993 James Grissom se convirtió en el gerente de Ecce Panis y cuenta que entre sus clientes favoritos estaban Joanne Woodward y Paul Newman. Joanne era muy amable y siempre se mostraba interesada por los Empleados. Les daba consejos y les regalaba vitaminas y suplementos, así como los chocolates que su hija creaba para la Newman's Own.

James Grissom y Joanne eran sureños, habían crecido rodeados de buenos panaderos y disfrutaban compartiendo sus recetas de panes, pasteles, tartas y galletas. Joanne llamaba a menudo a la panadería y pedía que le reservasen pan para las cenas que le surgían de repente. Una de las recetas que la  actriz compartió con él fue la del pan de calabacín.
FUENTES:
NYTimes
intrepidfoodienyc


                                                      INGREDIENTES
Pan de calabacín,aunque se llame así su textura es la de un bizcocho. Probadlo, es delicioso.
- Tres Tazas (cups)  de harina, equivalen a 400  gr de harina
- 1 cdta de bicarconato sódico
- 1 cdta de levadura en polvo
- 1 cdta de canela molida
- 1  cdta de vainilla
- 3 huevos
- 1 taza (cup)  de azúcar, equivale a 200 gr de azúcar
- 1 taza de aceite, equivale a 200 ml de aceite suave
- 1 cdta de vainilla
- 2 Tazas (cups) de calabacín rallado, Un calabacín mediano de unos 250 ó 300 gr 

Nota: Para que quedase más tierno, le añadí 50 ml de suero de leche (50 ml de leche + 1cdta de vinagre o de zumo de limón que dejaremos reposar unos 10 '.Pasado ese tiempo lo revolvemos bien y ya estará listo para añadir a la mezcla. 
                                                    ELABORACIÓN
- En un bol tamizamos la harina, la levadura en polvo, el bicarbonato, la sal y la canela.
- Batimos los huevos hasta que estén espumosos, agregamos el azúcar, la vainilla y el aceite.  (A mí me gusta batir las claras a punto de nieve y añadirlas al final con movimientos envolventes)
- Mezclamos bien, incorporamos el suero de mantequilla y añadimos el calabacín rallado.
- Echamos la mezcla en un molde previamente engrasado y  horneamos unos 40 ' a una temperatura media-baja. Vigilamos el punto de cocción del bizcocho pinchándolo con un palillo y si sale limpio, estará listo para sacar del horno.