El plátano es originario de Asia, en el siglo xv llega a Canarias y desde entonces es parte importante en nuestra dieta.
Tras el descubrimiento de América serán los españoles los que lo lleven y cultiven en aquellas fecundas tierras.
Las recetas de dulces elaborados con plátano empezaron a ser habituales en la década de 1920 pero no sería hasta los años 30 cuando ganarían popularidad.
Antes de ese tiempo, solo las tiendas de alimentos en las grandes ciudades tenían acceso a los plátanos. Los métodos de envío no eran muy fiables y la falta de refrigeración no hicieron posible el uso generalizado de los plátanos en la cocina casera.
La idea partió de los comerciantes que un intento por vender los plátanos demasiado maduros proporcionaban a sus clientes recetas de pastel de plátano, de magdalenas y de tortitas con lo que a veces apenas podían mantenerse al día con la demanda. La amas de casa norteamericanas supieron sacarle provecho, eran malos tiempos, estaban en plena Depresión por lo que tenían que mantener a raya la economía doméstica.
Hoy en día es uno de los postres más populares de los Estados Unidos y es una deliciosa forma de aprovechar la fruta que haya perdido frescura.
El resultado es un bizcocho chocolateado, aromático, húmedo y muy nutritivo. ¿Os lo váis a perder?
Me ha sorprendido gratamente su sabor, el plátano es junto con las cerezas una de mis frutas favoritas, pero no me acababa de convencer en las masas horneadas por lo que ha sido todo un descubrimiento.
Serviros una buena porción junto con una bola de helado de vainilla y me contáis...
CARAMELO
Lo normal es que se haga con mantequilla pero opté por la nata, el resultado creo que fue bueno y las calorías se reducen considerablememte, algo a tener en cuenta. En este caso es una nata de cocinar, no de montar.
- 4 cdas de nata líquida + 5 cdas de azúcar moreno
INGREDIENTES para un molde de 23 cm
- 200 gr de azúcar
- 1 cdta de bicarbonato
- 300 gr de harina
- 200 ml de buttermilk (200 ml de leche + 1 cda de vinagre)
- 75 gr de cacao sin azúcar Valor
- 100 ml de aceite suave
- Una pizca de sal
- 3 plátanos
- Una vaina de vainilla
- 4 huevos
- Engrasamos el molde con un poco de mantequilla.
- Recortamos un disco y una tira de papel de horno y forramos el fondo y las paredes del molde.
- En un cazo ponemos a calentar la nata junto con el azúcar moreno, removemos hasta que la mezcla espese y tome un tono similar al caramelo.
- cubrimos el fondo del molde con este caramelo.
- cortamos los plátanos en láminas gruesas y las repartimos por encima del caramelo.
- En un bol batimos el aceite junto con el azúcar.Incorporamos los huevos de uno en uno mientras batimos la mezcla.
- Raspamos el interior de la vaina y la añadimos junto con el cacao y la pizca de sal.
- Añadimos el buttermilk.
- Con la ayuda de un tamizador incorporamos la harina y la cdta de bicarbonato. Mezclamos bien con una espátula.
-Cubrimos los plátanos con esta masa y la horneamos a temperatura media unos 35 minutos. Pinchadlo con un palillo para comprobar si está hecho.
- Pasado ese tiempo la sacamos del horno y lo dejamos enfriar dentro del molde unos 10 '.
- Despegamos los bordes con una espátula y lo invertimos en un plato.
Tras el descubrimiento de América serán los españoles los que lo lleven y cultiven en aquellas fecundas tierras.
Las recetas de dulces elaborados con plátano empezaron a ser habituales en la década de 1920 pero no sería hasta los años 30 cuando ganarían popularidad.
Antes de ese tiempo, solo las tiendas de alimentos en las grandes ciudades tenían acceso a los plátanos. Los métodos de envío no eran muy fiables y la falta de refrigeración no hicieron posible el uso generalizado de los plátanos en la cocina casera.
La idea partió de los comerciantes que un intento por vender los plátanos demasiado maduros proporcionaban a sus clientes recetas de pastel de plátano, de magdalenas y de tortitas con lo que a veces apenas podían mantenerse al día con la demanda. La amas de casa norteamericanas supieron sacarle provecho, eran malos tiempos, estaban en plena Depresión por lo que tenían que mantener a raya la economía doméstica.
Hoy en día es uno de los postres más populares de los Estados Unidos y es una deliciosa forma de aprovechar la fruta que haya perdido frescura.
El resultado es un bizcocho chocolateado, aromático, húmedo y muy nutritivo. ¿Os lo váis a perder?
Me ha sorprendido gratamente su sabor, el plátano es junto con las cerezas una de mis frutas favoritas, pero no me acababa de convencer en las masas horneadas por lo que ha sido todo un descubrimiento.
Serviros una buena porción junto con una bola de helado de vainilla y me contáis...
Lo normal es que se haga con mantequilla pero opté por la nata, el resultado creo que fue bueno y las calorías se reducen considerablememte, algo a tener en cuenta. En este caso es una nata de cocinar, no de montar.
- 4 cdas de nata líquida + 5 cdas de azúcar moreno
- 200 gr de azúcar
- 1 cdta de bicarbonato
- 300 gr de harina
- 200 ml de buttermilk (200 ml de leche + 1 cda de vinagre)
- 75 gr de cacao sin azúcar Valor
- 100 ml de aceite suave
- Una pizca de sal
- 3 plátanos
- Una vaina de vainilla
- 4 huevos
ELABORACIÓN
- Preparamos el buttermilk y lo dejamos reposar 10 minutos, pasado ese tiempo lo mezclamos bien.- Engrasamos el molde con un poco de mantequilla.
- Recortamos un disco y una tira de papel de horno y forramos el fondo y las paredes del molde.
- En un cazo ponemos a calentar la nata junto con el azúcar moreno, removemos hasta que la mezcla espese y tome un tono similar al caramelo.
- cubrimos el fondo del molde con este caramelo.
- cortamos los plátanos en láminas gruesas y las repartimos por encima del caramelo.
- En un bol batimos el aceite junto con el azúcar.Incorporamos los huevos de uno en uno mientras batimos la mezcla.
- Raspamos el interior de la vaina y la añadimos junto con el cacao y la pizca de sal.
- Añadimos el buttermilk.
- Con la ayuda de un tamizador incorporamos la harina y la cdta de bicarbonato. Mezclamos bien con una espátula.
-Cubrimos los plátanos con esta masa y la horneamos a temperatura media unos 35 minutos. Pinchadlo con un palillo para comprobar si está hecho.
- Pasado ese tiempo la sacamos del horno y lo dejamos enfriar dentro del molde unos 10 '.
- Despegamos los bordes con una espátula y lo invertimos en un plato.




















